José Pinelo Llull

lunes

("Vista panoramica de Alcala y el Castillo desde el cerro de San Roque)

Nacido en Cádiz en 1861, pronto se traslada a la capital andaluza y se inscribe como alumno de Eduardo Cano en la Escuela de Bellas Artes, donde obtiene un diploma en la asignatura de Figuras, en el curso 1875-76. Allí permanece hasta la fecha de 1879, año en que obtiene una medalla de bronce en las entonces muy activas exposiciones celebradas en Cádiz.

("La Noria" - Cádiz)

Tras este periodo de formación participa, antes de 1883, en algunas exposiciones de Sevilla y Cádiz, en las que su producción se inclina por el cultivo de una pintura de figuras, con temática de costumbres, dentro del realismo y las escenas de género como “Admítala usted, tío”, “En la azotea”, “Una tarde de verano”, y “Una Flamenca”, así como vistas y paisajes , algunos ya de Alcalá de Guadaira, relacionados directamente con las obras que su compañero Sánchez Perrier realizaba allí en aquellas fechas.
“Una perspectiva” fue premiada en Cádiz con medalla de bronce.

 ("La ribera de Alcalá" - 1891- Oleo sobre tabla de caoba .  Colección particular Sevilla )

El conocimiento de los éxitos de los pintores sevillanos en el extranjero y la pujanza del mercado internacional de esos momentos, le llevan a Roma, donde estudia con el sevillano Villegas, entonces pintor de gran prestigio y notable fama. En la estancia de tres años, sabemos que realizó un retrato de la Baronesa de Neserberg.

 (Detalle de "Dama y Abanico" )

En 1881 vuelve a España, dedicándose a partir de ese momento al paisaje, tras un periodo de convalecencia que le hace entrar en contacto con la naturaleza cercana a la capital de Sevilla. Paisajes que rápidamente tienen una buena acogida tanto en el ámbito sevillano como nacional. En este momento cultiva vistas y encuadres de Alcalá, visiones de atardeceres entre melancólicas ensoñación romántica que despuntan rasgos simbolistas, pero sobre todo de aspectos barbizonianos, también asimilados y ratificados en otros artistas presentes en exposiciones nacionales y europeas de ese momento.
En el catálogo de la Exposición Provincial de la Academia de Bellas Artes de Cádiz de 1885 figuró con la obra “Vista de Alcalá al atardecer” y “La mañana”. Así, en 1988, envía su paisaje de gran formato “El Pinar de Oromana” a la Exposición de Barcelona, siendo muy comentada por la prensa.

 ("Molino de Benharosa" - 1904)

Emprende entonces una serie de viajes y desplazamientos que le llevan a Lisboa en el verano de 1886, donde pasa una larga temporada. En 1890 regresa a la Nacional de Madrid con el paisaje “Ribera de Santiponce”, que también envió a Barcelona al siguiente año, donde fue premiada y adquirida.

 ("Romance en el patio" - Guadalcanal - 1901)

A comienzos de la nueva década, el pintor amplía su temática paisajista visitando la sierra norte sevillana en torno al río Huéznar o tomando encuadres de localidades como Guadalcanal, localidad natal de su esposa, donde pinta “Arroyo de los molinos”, enviada a Madrid en 1892, fecha en que nace en la referida localidad su hijo José.

("Callejón de la Cava" - Guadalcanal - 1902)

Además de continuar pintando preferentemente en la rivera de Alcalá, en 1894, también se desplaza Pinelo a otras localidades próximas a la misma capital, como el mismo Guadalquivir, Santiponce, Lora del Río y en Palma del río, el río Genil, antes de 1912.

("La Rivera de Alcalá con el Castillo al fondo"1884 - Óleo sobre lienzo- Colección Antonio Plata - Sevilla)

Por otra parte, el escaso mercado artístico, tanto local como nacional, de aquellas fechas, y las consiguientes crisis económica iniciada años antes del desastre de Cuba, le llevan a países como Brasil en busca de fortuna, adonde viaja en 1891, recibiendo numerosos encargos, siendo también testigo de los hechos históricos que condujeron a la caída del entonces imperio brasileño. También consigue exponer en Nueva York con gran éxito de ventas, tras lo cual repetirá en los años 1893 y 1895, así como en Río de Janeiro y Sao Paulo en los periodos de 1896 a 1899, y de 1910 a 1913 respectivamente. 

Siguiendo estas pautas, Pinelo viajará a Argentina, que en aquellos momentos vivía un desarrollo económico notable. Allí acude en 1989 con una serie de obras que logró vender a buen precio, circunstancias que facilitaron que el pintor quedara vinculado estrechamente con aquel país por relaciones mercantiles y profesionales, como también ocurrió con otros pintores sevillanos, como López Cabrera; emigrantes temporales en aquel país.

En el mismo Buenos Aires, Pinelo organizó frecuentes exposiciones, como las bienales de 1892 a a 1913, y de 1917 a 1919, abriendo un mercado que dio acogida a la producción de un buen número de artistas españoles, y en gran parte posibilitó durante algún tiempo la dedicación profesional a la pintura de buena parte de sus amigos y colegas sevillanos. En 1921, un año antes de su muerte, con la exposición número decimoséptima, culminaba este ciclo de exposiciones.

En las Exposiciones Nacionales de 1897 y 1899 en Madrid, el pintor obtuvo dos menciones honoríficas por sus obras “Camino de Benalosa” y “Un día de otoño”, respectivamente.
En 1901 vuelve a participar con una sola obra. En 1904 obtiene una tercera medalla por el paisaje “La Charca de El Algarrobo”, y otra en 1906 por “El Molino del Arrabal”.

Repetirá igualmente en las exposiciones de 1908 y 1915, en esta última con “Mañana de Marzo”, obra que fue solicitada por la Academia de San Fernando para su adquisición con destino al Museo de arte Moderno, a instancias del pintor José Garnelo y Alda.

("Un estanque sombrío" - 1894)

En la capital andaluza también participó en exposiciones como las organizadas en la primavera de 1905 en los Jardines de Eslava, con “Huerta de la Mora” y dos paisajes de Alcalá, donde comprobamos que aún sigue muy de cerca los encuadres y maneras de Sánchez Perrier en Alcalá.
También en sus últimas estancias sevillanas, además de continuar con sus paisajes de Alcalá y otras riveras, se ve identificado con una pintura luminista de contagios impresionistas, efecto que también percibimos en las pinturas de su hijo, recogiendo algunos jardines y patios, especialmente los de la serie realizada en la localidad sevillana de Camas.

A las exposiciones sevillanas concurrirá siempre que se lo permitan sus asuntos comerciales con América, enviando obras a las 1908 y 1914 con paisajes donde se recogían intenciones luministas, como “Primavera” y “Huerta de Perico”.

("Paisaje en el Camino" - 1912)

La organización por parte de Pinelo de frecuentes exposiciones individuales y colectivas en el nuevo continente, que alcanzaron brillantes éxitos y destacada difusión en las revistas ilustradas de la época, le hicieron merecedor de importantes condecoraciones como la Gran Cruz de Isabel la Católica en 1913, y la Encomienda de Carlos III, además de ser nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

José Pinelo Llull murió en Sevilla, en 1922.

Fuente de Datos:
*”La Escuela de Alcalá de Guadaira y El Paisajismo Sevillano” – Casa de la provincia – Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira.

4 soñaron conmigo:

Mari-Pi-R dijo...

Precioso, me encanta el primero por su colorido.
Abrazos

Akael dijo...

Llevas razón Mari-Pi, es uno de los más bellos.

Un abrazo

PACO HIDALGO dijo...

Hola Akael; veo que has vuelto a publicar, tras un tiempo. Me encanta la pintura de Pinelo, sobre todo como trata la luz, como ilumina el lienzo, en especial, la noria y el callejón de la cava. También he leido y me gusta el post del significado de la pintura romántica. Pues nada, encantado de pasar por aquí y saludarte. Un abrazo.

Akael dijo...

Paco Hidalgo, gracias por tus comentarios y tus visitas a este blog.Siempre eres bienvenido.

Un abrazo

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