Mostrando entradas con la etiqueta Pintura Costumbrista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pintura Costumbrista. Mostrar todas las entradas

El Último Cuadro De José García Ramos

miércoles

(Malvaloca - Oleo sobre lienzo - José García Ramos)

Aunque ya he tratado en este espacio sobre José García Ramos, vuelvo a hacerlo en esta ocasión para mostraros una de sus obras: Su última obra.

José García Ramos (Sevilla 1852 – Sevilla 1912), pintor sevillano cuyas tres personalidades, sevillano, pintor y maestro, aparecen siempre envueltas en la aureola de una simpatía extraordinaria, enamoradas del ambiente, del paisaje y de los tipos de su ciudad.
Sus cuadros, apuntes y dibujos gozan siempre del genio y la gracia de ella: la nota pintoresca, el momento cómico, la copla popular, la clásica bailaora, el verdadero gitano, el apuesto garrochista, el músico ambulante, el guardia tumbón, el borracho andaluz, el corral típico, la taberna tradicional, los patios, las callejas y jardines…. Y la mujer trianera.

Malvaloca fue el último cuadro que pintó García Ramos. Fue pintado en óleo sobre lienzo, y perteneció a la colección de los hermanos Álvarez Quintero y donado al Museo de Bellas Artes de Sevilla en 1966 por Dª Luisa Álvarez Quintero.

El cuadro representa a una mujer con una flor roja en el negro pelo que lleva recogido en dos moños, resaltando así el blanco de su traje y cubriendo sus hombros con el tan sevillano mantón de manila.
La dama se sienta de lado en una típica silla sevillana de color blanco, con una postura entre recatada y provocativa, apoyando sus pies en un banco adornado frontalmente con azulejos sevillanos. Ante ella, dos macetas de flores (tal vez crisantemos y claveles), blancos y amarillos, y tras de sí, las ramas de un frondoso árbol. Al fondo, una extensa llanura verde que contrasta con el blanco predominante de la obra.
Esta fue su última obra.

Nicolás Alpériz

("Te paso si me das un beso" - 1900 - Oleo sobre lienzo - Colección Francisco Venegas Rey)

De Pequeña tenía una amiga del colegio que vivía en una calle con el nombre "Nicolás Alpériz". Siempre me atrajo ese nombre, aunque no tenía ni la más mínima idea de quien pudiera ser. Yo era muy pequeña y aún no había llegado a la etapa en la que en la educación estudiantil se estudiaba la Historia del Arte. Cuando llegué a ésa etapa, supe de quién se trataba, y aunque ya su nombre me atraía, su obra me atrajo mucho más, máxime si en vida vivió en mi ciudad. Nicolás Alpériz De nombre Nicolás Jiménez Caballero, nace en 1865, en la collación sevillana de la Magdalena. Adopta el segundo apellido materno como nombre artístico.

Su Vida
Sus comienzos fueron muy difíciles, pues quedó huérfano muy joven. Quizá por ello, su carácter siempre fue introvertido y tímido. Era hombre generoso, dotado de gran sensibilidad, amplia cultura, y gran apasionado de la música, cualidades que tendía a referenciar en sus obras. Se inicia en el taller de sastrería familiar, aunque poco tiempo después lo abandona y se encauza hacia el mundo de la pintura.
Ingresa pronto en la escuela de Bellas Artes de Sevilla bajo las enseñanzas de Cano, Barón y Jiménez Aranda. De este último adquiere las nociones de la concepción de figuras y actitudes de carácter naturalista, que después desarrollará a lo largo de su carrera, no sin antes cultivar el tema histórico bajo la órbita de Cano.

("Viajeros en un camino lluvioso")
En la década de los años noventa, y dada la amistad con García Rodríguez, de quien Alpériz realizaría su retrato, debió de dejar Sevilla para instalarse en la calle Avellaneda de Alcalá de Guadaira. En 1913, a la edad de 48 años, contrae matrimonio con Florentina Rey Capdevilla, retratada en el lienzo “La echadora de Cartas”, después de años de noviazgo. Son años de bonanza económica, en los que gracias a la amistad con el uruguayo Enrique Legrand, José Pinelo y Alfredo Melossi, ve distribuidas sus obras por Sudamérica.
("Muchachas)
Por esas mismas fechas, su cuñado Ramón Granados, emigrado a Washintong en 1911, coloca algunos de sus cuadros en colecciones de Norteamérica.

Tras la boda, el matrimonio se instala en Alcalá, primero en la calle San Francisco, en una pequeña villa que Alpériz denominaba “el manicomio”, y luego en la cuesta de Nuestra Señora del Aguila.
("Fusilero Turco en una Red Zel)

El matrimonio vuelve a Sevilla hacia 1918, y Alpériz coge un estudio en la llamada Casa de los Artistas, en el antiguo palacio de los Marqueses de Torrehermosa, y mantiene relaciones de amistad con los señores Spottorno, De la Cuadra, Muñoz y Pavón, Montenacken, Rico Cejudo, López Cabrera, el doctor Lupiáñez, y el crítico y periodista Fernando de los Ríos y de Guzmán, entre otros.


En 1919 firma su Autorretrato del Museo de Bellas Artes de Sevilla. En Sevilla, ya entrados los años veinte, entra en contacto con los señores Serra y Pickman, lo cual le lleva durante una temporada a trabajar por necesidad a la fábrica de La Cartuja, decorando piezas a cambio del alquiler de su casa en la calle Baños.
De este periodo destaca el retrato del letrado “Germán Repeto”, sobrino del pintor, fechado en 1923 (Museo de Bellas Artes de Sevilla)
.

El último periodo de su vida transcurre humildemente, con problemas económicos, depresión y soledad, aislado y enfermo, acompañado estrictamente por los más íntimos en su propio domicilio. En esta época su paleta se hace más suelta y brillante.

Su muerte se produce el 23 de Noviembre de 1920. Ese mismo año, recibe el solidario homenaje organizado por la Sección de Bellas Artes del Ateneo.
Meses después, el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira lo nombra hijo adoptivo en la sesión de la Comisión permanente celebrada el 11 de Enero de 1929.


Su Obra

La producción artística de Nicolás Alpériz se halla inmersa en el realismo propio de la pintura Sevilla del último cuarto del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, cultivando una pintura ecléctica de gran diversidad temática que van desde las escenas costumbristas e históricas al retrato, pasando por un tipo de paisajes naturalista, como el que desarrolla en Alcalá de Guadaira.

A la edad de 19 años obtiene su primer galardón en un certamen organizado por la Academia de Bellas Artes Sevillana en 1884, con un cuadro de temática histórica: “Alfonso X el sabio dictando las siete partidas”.
En 1891 realiza la obra “La Salida del Bautizo”, escena que se sitúa en la Catedral de Sevilla y sigue la línea de los imitadores de Villegas y García Ramos, de la inmediata generación anterior, ya insertos en el mercado extranjero. El cuadro fue portada del número 6 de la revista sevillana Arte Andaluz del mismo año.

De 1893 es la “Vista del río con la Torre del Oro”, ejemplo de paisaje topográfico, de gran realismo, tanto en el estudio de los edificios históricos, como de los elementos que aparecen en el río y de ajustado tratamiento verista y que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

("Vista del río con la Torre del Oro" - 1893 - Museo de Bellas Artes - Colección Junta Andalucía de Sevilla)
Mantuvo una continua amistad con Virgilio Mattoni, Manuel García Rodríguez, que llegó a ser el testigo de su boda en 1913, y con el literato y canónigo Francisco Muñoz y Pavón, para quién ilustró alguna de sus publicaciones como “El Niño de Nazaret”.
En la segunda mitadde la década de los noventa, inicia una intensa actividad, y en 1895 gana una segunda medalla con la composición de gran formato “¡Buenas Tardes Maestro!”, presentada en la Exposición Nacional de Madrid, reproducida en La Ilustración Artística.

("Buenas tardes Maestro (Zapatero Remendón) - 1895 - Colección particular Madrid)
En 1897 el crítico Sebastián Alonso considera sus muy estimables condiciones para la miniatura en sus comentarios a la Exposición de Sevilla, muestra a la que presentó “Ayer y Hoy, también denominada como “Pasado y Presente”, donde la escena se sitúa en el puente sobre el río Guadaira con el pueblo de Alcalá al fondo.

("Vista de Alcalá" (Perfil de Atardecder) - 1900-1905 - Colección Francisco Venegas Rey - Sevilla)
Ese mismo año envía a la bienal de Barcelona “Horas Tranquilas”, por la que recibe una mención honorífica, el mismo galardón que obtuvo en la convocatoria de 1896 por “Un Tratamiento”. De ese mismo año es su obra “Perdidos en el Bosque”.
En 1898, nuevamente en Barcelona, expone “Las hormiguitas”, que logra una tercera medalla y es adquirido por el Ayuntamiento de aquella ciudad para el museo municipal. También envía a México a la XXIII Exposición, “Nube de Verano”, composición a modo de casacón pero de estilo directorio, que alude a una disputa de novios.


("Juego de Niños en la cocina" - 1900 -)Su éxito más sonado llega en 1900, fecha en la que obtiene el primer premio de la Exposición Internacional de París con su cuadro “La Deshonrada”.
Con motivo de la visita de la nueva reina a la ciudad, la Maestranza de Caballería en 1906 tuvo la idea de ofrecerle como presente un álbum ilustrado de los artistas sevillanos más destacados, entre los que se encontraba Alpériz, con un tema histórico: “La Fiesta del Rejón en 1671”, sobre los festejos de la fiesta de beatificación de San Fernando en Sevilla.

("La Fiesta Del Rejón 1671) - Biblioteca Album Real Maestranza de Sevilla)
La última década del XIX será la más fecunda. Instala su residencia en Alcalá de Guadaira y forma parte del grupo de pintores de la llamada Escuela de Alcalá. En esta etapa trata el paisaje, tomado directamente del natural: “Vistas del Castillo”, “El Río”, “Los Molino”, “Los Pinares”…

("Alamos en Alcalá"-1900-1910. Oleo sobre lienzo. Colección Mena. Sevilla)
En ellos hay que destacar el juego de luces y los matices policromos, así como, su cuidado dibujo y esmerada composición.

("Pinares de oromana" - Alcalá -1900-1910- Oleo sobre lienzo - Colección Mena Sevilla)
En esta fecha realiza también varias láminas para ilustrar una nueva edicción de D. Quijote de La Mancha, que se editó en 1905.

("Del desencato de Dulcinea")
("Torneo con el Caballero de la Blanca Luna")
Esta temática la va alternando posteriormente con el cuadro de costumbre y de género, donde capta con fuerza expresiva, el mundo infantil con sus gestos y actitudes, en los que se asemeja a Murillo, tales como "Las vistas animadas”, o “Cuento de brujas”, realizada en 1910 y premiada en la exposición de París de 1913.

("Cuento de Brujas" - 1900 - Oleo sobre lienzo - Museo de Bellas Artes de Sevilla)
En la actualidad, la mayoría de sus obras pertenecen a colecciones privadas.

Bibliografía:
*La Escuela de Alcalá de Guadaira y El Paisajismo Sevillano 1800/1936 - Diputación de Sevilla
*Nicolás Alpériz, Pintor de la realidad - Maria del Carmen Repetto Jiménez

José García Ramos, Pintor Desde La Infancia

"Salida de Un baile de Máscaras"

El interés por las costumbres y tipos populares es una constante histórica en nuestra literatura y pintura. La llegada del romanticismo vivificó esta corriente, aportando a la tradición hispana la visión que los extranjeros tenían de nuestro pueblo, debido al esnobismo de una burguesía nacional europeizante y liberal que, también por influencia extranjera y bajo la moda romántica, vuelve los ojos al pueblo y los monumentos del pasado.

Esto, general en toda España, se dará preferentemente en lo andaluz, por ser esta tierra meta soñada de los extranjeros, y donde se tuvo que dejar sentir más fuertemente el influjo de la visión que tenían del español y sus peculiares costumbres.

¨La tormenta o la anulación de la Procesión" - Colección particular

"Retrato de dama con Mantilla"
Así, de las dos escuelas costumbristas fundamentales, la sevillana incide en un pintoresquismo amable y folclórico, alejado de cualquier intento de crítica social.

Este costumbrismo pintoresco y folclorista tuvo feliz continuación y espléndido desarrollo en la escuela de Sevilla, donde parece que jugó papel importante la influencia extranjera, debido a la afluencia de artistas y viajeros a la ciudad, y por el interés de la clientela foránea por las tópicas escenas costumbristas españolas.

Debido a todo ello, la pintura costumbrista mantuvo durante los siglos XVIII y XIX, un estrecho lazo con el cante y el baile andaluz, dejando plasmado los pintores en sus lienzos, las escenas más cotidianas de las mismas.

José García Ramos nace en Sevilla, en el año 1852. No son muchos los datos biográficos personales que se conservan de él, o al menos y lamentablemente, no todos los que desearíamos.
Considerado como uno de los más hábiles pintores del costumbrismo sevillano y uno de los máximos exponentes de la escuela decimonónica sevillana, comienza su afición por la pintura des de muy pequeño.

"El Escribano"

Todavía era un niño cuando se matricula en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal, Sevilla, estudios que compagina con el aprendizaje del oficio en el taller del gran José Jiménez Aranda. En 1872 ambos se trasladan a Roma. La vida bohemia de Roma es dura, la pintura de los principiantes no se cotiza como la de las mejores figuras, y al pintor sevillano lo le queda más remedio que subsistir con a la venta de pinturas de pequeño formato que representan paisajes y figuras andaluzas.

Contrariamente a lo que él creía, estas pinturas tienen gran aceptación y se sirven para experimentarse más en la pintura. En la Ciudad Eterna conoce a Fortuny y entabla con él una gran amistad, incidiendo de manera importante la obra de éste, en la personalidad artística de García Ramos.

"Baile por Bulerias"
Sus obras, de dibujo grácil y pincelada colorista están inspiradas en temas cotidianos, reproduciendo la gracia de los personajes populares y el ambiente festivo de la ciudad. Muchas de sus escenas aparecen empapadas del Romanticismo de la época con personajes como saltimbanquis o bandoleros. El dibujo suelto y ágil, además de la fluidez y soltura de su factura, son los rasgos definitorios de su numerosa producción.
El pintor sevillano hizo de su tierra el centro de su inspiración. Fue cronista, con un estilo preciosista, de una época y de las distintas clases sociales de la misma.


En sus obras finales se advierte un abandono de la vitalidad inicial que le caracterizaba, volviéndose mucho más apagado.

"Fiesta Flamenca"

José García Ramos fue un pintor que dedicó casi toda su carrera a dibujar, con una enorme expresividad y técnica minuciosa, escenas de la vida cotidiana en Sevilla, desde fiestas flamencas a asuntos taurinos, que se vendían con gran facilidad dentro y fuera de las fronteras. Esta obra pertenece a esa industria de cuadros de pequeño formato que tanta difusión alcanzó entre la sociedad de finales del siglo XIX.

"Reyerta en la Posada"

El tema es de esencia típicamente andaluza y popular, cargado de un gran bagaje de costumbrismo andaluz, cante y baile en un ambiente de vino y toros.
El conjunto de su obra le convierte en uno de los mayores exponentes del Regionalismo andaluz.

José García Ramos murió en Sevilla, en el año 1912.

Fuente de Datos:
* La pintura costumbrista en Sevilla, 1870-1930 - Antonio Reina Palazón - Universidad de Sevilla Secretariado de Publicaciones.
* Ciudad de La Pintura


Related Posts with Thumbnails
 
Los Sueños De Akael - by Templates para novo blogger