Significado De La Pintura Del Romanticismo

sábado

("La Batalla De Nazareth" - AntoineJean Gros - 1801- Museo de Bellas Artes - Nantes - Francia)

Aunque el Romanticismo es la culminación de un largo proceso de maduración de tendencias e ideas que surgen y se mezclan a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, el carácter revolucionario de su aparición resulta indiscutible en la medida que significó un cambio del gusto de la época y de las teorías estéticas.
Las distintas manifestaciones que anunciaban el nacimiento de una nueva sensibilidad, desempeñaron el papel de introducir una alternativa al gusto imperante y abrieron nuevas posibilidades a la creación.

Un Movimiento Con Una Definición Compleja

("La Tempestad" - Josep Vernet - 1777 - Óleo sobre tela- MuseoCalvet Avignon - Francia)

Así como han sido innumerables los intentos para definir el Romanticismo, también lo han sido las ocasiones en las que se ha podido constatar la imposibilidad de restringir el término a una serie de manifestaciones culturales dentro de un marco espaciotemporal concreto.

En líneas generales, cuando se menciona el término Romanticismo se piensa en una época que se sitúa entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. 
Lo que sí puede afirmarse es que el Romanticismo, como antes el Neoclacisismo y después el Realismo, profundizó en sus raíces y se alimentó de la cultura iluminista del siglo XVIII. 
De esta forma, con el Romanticismo maduraron algunos comportamientos estéticos a la par que lo hacían los acontecimientos contemporáneos de las diferentes naciones de Europa.


Rebelión Y Ruptura Con El Pasado

El Romanticismo supuso una ruptura con una tradición, con un orden anterior y una jerarquía de valores culturales y sociales en nombre de una libertad auténtica, hechos que no habrían podido producirse de no ser por la capacidad de asombrar y sorprender de las primeras manifestaciones y de la consecuente propagación del espíritu romántico por toda Europa.
Fue un movimiento de protesta apasionada y contradictoria contra el mundo capitalista burgués y el mundo de las ilusiones perdidas.

 ("La Bruja De Endor" - 1777 - Benjamín West Saúl - Óleo sobre tela - Wadsworth Atneneum, Hartford EE.UU.)

Los Ideales Románticos

Para el hombre romántico solo fue válida la expresión de sus ideales experimentados en el alma individual, situándose más allá de los límites del razonamiento lógico.
Se trata de una época en la que imperó la propagación de los sentimientos por encima de cualquier otra circunstancia. Si la revolución había proclamado la libertad política, el Romanticismo proclamó, a su vez, la del artista, a fin de que éste pudiese expresar sus emociones sin limitación alguna, y su emancipación respecto a las academias, admitiéndose la espontaneidad, el individualismo y el sentimiento como valores supremos del arte romántico para dar autenticidad a su obra.

 ("Incendio en el Mar" - Joseph Mallord Willian Turner - 1834 - Oleo sobre tela)

Características Generales De la Pintura del Romanticismo

("Grecia Espirando Sobre Las Ruínas De Missolonghi" - Eugène Delacroix - 1826 - Óleo sobre Tela - Colección Oskar Reinhart - Winterthur - Suiza)
 
El Romanticismo carece de unidad y de uniformidad, aunque existen el suficiente número de coincidencias entre diversos autores y manifestaciones que permiten hacer referencia, sino a un grupo, al menos a un movimiento que presenta una coherencia y unos ideales comunes.
Su unanimidad reside en una manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza de la vida, aunque, si se piensa en la existencia de varios movimientos románticos, teniendo en cuenta el marco geográfico que lo abarca, no hay dos que sean iguales.

 Sin embargo, pese a las diferencias que presentó en cada uno de los países, el Romanticismo tenía algunos rasgos comunes: sensación de incomodidad espiritual en un mundo con el que el artista no podía identificarse: inestabilidad y aislamiento, de donde surgió el anhelo de una nueva unidad social; preocupación por el pueblo y sus canciones y leyendas, y proclamación de la absoluta singularidad del individuo.


*Fuente de datos
*Romanticismo, Los grandes maestros, Las principales escuelas (Manuales Parramón)
*Educaret – Fundación telefónica.
*Imágenes: 
*Ciudad de la Pintura

El Origen Del Paisajismo Sevillano

viernes

("Campo de Marte" -Emilio Sánchez Perrier - 1885)

Aparte de los casos singulares de acercamiento a la representación del paisaje durante los distintos periodos históricos anteriores al romanticismo, es a partir de esa época cuando se puede decir que la pintura se hace plenamente sensible al fenómeno paisajístico. Es entonces cuando éste nace y se desarrolla como un género específico en el que se proyectan tanto las cualidades exteriores de la naturaleza en la que habita y se desenvuelve el ser humano, como los fenómenos psicológicos a los que tan proclive fue el alma romántica.

Aunque en el siglo XVII se dieron contados ejemplos descriptivos de lugares cercanos a la capital, no se llegó a desarrollar en la pintura sevillana un género específicamente paisajístico. Sin embargo, en el siglo XVIII ya existe un incipiente desarrollo del gusto por lo preciosista y popular, que permite que el paisaje pintoresco comience a tener un papel destacado como escenografía, aunque no será hasta el pleno XIX cuando encontremos en la pintura sevillana artistas dedicados exclusivamente a esta disciplina.

La aparición de las pinturas de paisajes en el ámbito artístico de Sevilla, es consecuencia de factores y circunstancias sociales que propiciaron la aceptación paulatina, primero de los conceptos del “Paisaje de Composición” que irían encauzándose hacia el desarrollo del Paisaje Realista. 

Durante la primera mitad del siglo XIX, el tipo de paisaje cultivado en Sevilla se materializaba en cuadros de salón de tamaño medio y que, la mayoría de las veces, representaba, vistas de los alrededores de la ciudad, ejecutadas en el estudio a partir de datos extraídos directamente del natural o bien memorizados. El espacio de estas pinturas siempre estaba resuelto por planos de claroscuros superpuestos, lo cual potenciaba las siluetas y contornos propios de las horas crepusculares. A estas escenografías se añadían tipos y figuras en acciones determinadas, que contribuían a caracterizar el entorno representado. 

 ("La feria de Santiponce" - 1855 - Joaquín Domínguez Bécquer)

En ocasiones se incluía algún monumento emblemático o un detalle referencial de la ciudad, que con mucha frecuencia se basaba en imágenes de grabados y litografías. Las pinturas de la primera época de Barrón son, en este sentido, significativas.

("Paisaje del río con figuras y ganado" - 1850 - Manuel Barrón y Carrillo)

En lo que representa al paisajismo sevillano, es la llegada de los viajeros (principalmente ingleses), y las publicaciones ilustradas que registraban de los viajes, lo que de manera conjunta va a potenciar la composición y el modo de representar los monumentos y vistas, en definitiva, la manera escenográfica y plástica de entender lo pintoresco, conformando así la imagen pictórica del entorno y de la idiosincrasia del lugar.
A partir de entonces comienza a organizarse todo un conjunto de iconos con el que va a identificarse la sociedad andaluza, considerándolo un espejo en el que se refleja su propia identidad.

("Manada de toros junto al río" - Genaro Pérez Villaamil)
Pero en el ámbito sevillano, la pintura de paisaje va a evolucionar paralelamente a otro fenómeno más genérico y extensivo: el costumbrismo, también consecuencia, en gran parte, de la visión romántica de los viajeros. De hecho, mucho de los primeros ensayos de paisajes estarán justificados por la presencia de grupos humanos o individuos de carácter, que a la vez proporcionan relaciones de escala a las escenas y composiciones, dan sentido e la identidad a los lugares representados. Así, tipos y países van a ir de la mano en un primer momento, aunque adquiriendo poco a poco sus respectivas autonomías como géneros diferenciados; autonomía que, en el caso del paisaje, se materializará en una paulatina valoración de los puros elementos y circunstancias naturales.

La aparición del paisajismo en Andalucía es consecuencia de un proceso en el que se conjugan, por un lado, la aparición de una nueva clase social, que los hechos históricos van consolidando en el control de la producción agrícola frente a la vieja aristocracia, y por otro, las distintas influencias y aportaciones de la pintura extranjera del paisaje.
El catalizador de ambos factores es el establecimiento en Sevilla, a partir de 1848, de la corte ilustrada de los Montpensier, poseedora de unas costumbres y una cultura internacionales que darán a las clases andaluzas emergentes, la imagen, el tono y el gusto a seguir.

 ("Vista de Sevilla desde la Cruz del Campo" -  1864 - Joaquín Domínguez Bécquer - Museo de San Telmo - San Sebastian)

La nueva burguesía de la época isabelina verá cada vez más necesaria la identificación con una imagen populista que al caso aportaba, también, inevitablemente, el costumbrismo. Este aspecto populista, del que parece contagiarse la mayoría de las actividades sociales y culturales de Sevilla en la primera mitad del siglo XIX, se extiende hasta los encargos pictóricos de la Corona.
Será el caso de algunos artistas sevillanos que pasan a trabajar para la corte madrileña, como Rodríguez de Guzmán y en ocasiones Andrés Cortés.

("Idilio junto al río" - Andrés Cortés Aguilar - 1868)

En cuanto a las novedades pictóricas introducidas en el reciente paisajismo sevillano se encontraban la selección de encuadres no cultivados anteriormente: las vistas significativas de la ciudad, los rincones urbanos pintorescos, complementados, como ya se ha apuntado, con tipos humanos característicos y la presencia de algún edificio emblemático reconocible. 

Además, las nuevas formas de vida, más domésticas y familiares, adoptadas por la burguesía de Sevilla, a imitación de la sociedad inglesa y francesa, activan por aquellas fechas una demanda de productos pictóricos (vistas, panoramas…) en los que se aprecia una notable reducción de los formatos de cara al disfrute íntimo del hogar. En general cuadros de gabinete que permitían a los artistas una mayor autonomía artesanal respecto de las labores tradicionales del gremio de pintores. 

  ("La Feria de Sevilla" - Andrés Cortés Aguilar )

En este sentido, siendo Sevilla la ciudad de moda más visitada por los viajeros románticos, se genera un aumento de la producción de un objeto pictórico específico: el souvenir de calidad, consistente casi siempre en algún paisaje o vista de la ciudad, todavía dentro de la tradición de las “vedutti”, y que los visitantes de cierta relevancia adquirían durante sus dilatadas estancias. Este fenómeno fue de gran importancia para el paisajismo local al proporcionarle en su momento una justificación artesana.

 ("El templete y la Cruz del Campo) - Manuel García y Rodríguez)

Entre los pintores sevillanos que se decantaron hacia una mayor aplicación del género paisajístico estará, por un lado, Joaquín Domínguez Bécquer, perteneciente a una destacada familia de creadores y preceptor artístico de los duques de Montpensier, y por otro, de manera más especializada, el paisajista Manuel Barrón. Ambos fueron figuras muy notables en el conjunto de los artistas sevillanos, con numerosos discípulos adquiridos a los largo de una continuada docencia en la Escuela Sevillana. 

 ("Alrededores de Alcalá de Guadaira" - Manuel Barrón y Carrillo - 1860)

Otros pintores, como Andrés Cortés, también con una amplia nómina de seguidores, ejercerá una labor divulgativa de un paisajismo pintoresco, de tono más popular y menos cualificado; tratando, generalmente, escenografías simples interpretadas a partir de parajes, caminos, ventas, fiestas, y molinos cercanos a la capital y que siempre son el pretexto para situar escenas de fiestas y reuniones populares.

Fuente de Datos:
*"La Escuela de Alcalá de Guadaira y El Paisajismo Sevillano" - Casa de la provincia - Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira

El Último Cuadro De José García Ramos

miércoles

(Malvaloca - Oleo sobre lienzo - José García Ramos)

Aunque ya he tratado en este espacio sobre José García Ramos, vuelvo a hacerlo en esta ocasión para mostraros una de sus obras: Su última obra.

José García Ramos (Sevilla 1852 – Sevilla 1912), pintor sevillano cuyas tres personalidades, sevillano, pintor y maestro, aparecen siempre envueltas en la aureola de una simpatía extraordinaria, enamoradas del ambiente, del paisaje y de los tipos de su ciudad.
Sus cuadros, apuntes y dibujos gozan siempre del genio y la gracia de ella: la nota pintoresca, el momento cómico, la copla popular, la clásica bailaora, el verdadero gitano, el apuesto garrochista, el músico ambulante, el guardia tumbón, el borracho andaluz, el corral típico, la taberna tradicional, los patios, las callejas y jardines…. Y la mujer trianera.

Malvaloca fue el último cuadro que pintó García Ramos. Fue pintado en óleo sobre lienzo, y perteneció a la colección de los hermanos Álvarez Quintero y donado al Museo de Bellas Artes de Sevilla en 1966 por Dª Luisa Álvarez Quintero.

El cuadro representa a una mujer con una flor roja en el negro pelo que lleva recogido en dos moños, resaltando así el blanco de su traje y cubriendo sus hombros con el tan sevillano mantón de manila.
La dama se sienta de lado en una típica silla sevillana de color blanco, con una postura entre recatada y provocativa, apoyando sus pies en un banco adornado frontalmente con azulejos sevillanos. Ante ella, dos macetas de flores (tal vez crisantemos y claveles), blancos y amarillos, y tras de sí, las ramas de un frondoso árbol. Al fondo, una extensa llanura verde que contrasta con el blanco predominante de la obra.
Esta fue su última obra.

Carlos Sáenz De Tejada

domingo

(" Retrato de Luz Benvenuti González del Castilla" - 1920 - Óleo sobre lienzo - Colección Particular) 

Al igual que me ocurriera con Rafael de Penagos, la obra ilustrativa de Carlos Sáenz de Tejada la descubrí en los cajones de la cómoda de mi abuela, en los que tenía guardadas revistas y periódicos de la época, con ilustraciones que a mí me llenaban de ensoñación. Uno de estos ilustradores era Sáenz de Tejada, al cual, lo mismo que a Rafael de Penagos, llegué a descubrirlo intensamente tanto su vida como sus obra con la llegada de la madurez.

 (Cártel "Ilustración de Moda" - 1935)
Sáenz de Tejada, fue pintor, dibujante, ilustrador, grabador, retratista, cartelista, figurinista de moda, decorador de escenografías teatrales y de interiores, diseñador y publicista, con una brillante trayectoria profesional, caracterizada por un espíritu ecléctico que le impedía renunciar a ninguna posibilidad técnico-expresiva.

 ("Retrato de Carlos Sáenz de Tejada y Benvenuti" - 1941 - Dibujo a Sanguina - Colección particular)
 ("Retrato de María Teresa Sáenz de Tejada y Benvenuti" - 1946 - Dibujo a Sanguina - Colección particular)

Nace Carlos Sáenz de Tejada y Benvenuti en el año 1897, Tánger, donde residía la familia, originaria de La Rioja Alavesa, y que debido a la actividad diplomática de su padre se había trasladado a Marruecos. Fue allí donde comenzó sus primeros estudios en los primeros años del siglo XX, continuándolos en 1914 bajo la dirección de Daniel Cortés.

En 1916 se traslada a Madrid e ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Sus estudios los completa con Joaquín Sorolla y López Mezquita, influyendo ambos en su obra de juventud, que presenta un marcado acento luminista.

 ("El Tonto del pueblo" - 1923 - Óleo sanguina y carboncillo sobre lienzo - Colección Particular)
Demostrando una especial preferencia por la ilustración, comienza a practicarla colaborando en revistas y periódicos como “Nuevo Mundo”, “La Esfera”, o “La Libertad” y “Aire Libre”.
En 1925 participa en la Exposición de Artistas Ibéricos celebrada en el Parque del Retiro, Junto a Salvador Dalí, Francisco Bores, Pancho Cossío y Francisco Santacruz.

 ("La Soledad" - 1927 - Dibujo acuarelado sobre papel - Colección Particular)

Becado por la Junta de Ampliación de Estudios se traslada a París en 1926, residiendo allí hasta 1935, consolidando su prestigio en el mundo de la ilustración y colaborando como ilustrador en publicaciones como “Fémina” y “Vogue”, realizando además escenografías para la compañía de ballet de La Argentinita.

 ("Baile en el Casino de la Playa" - Ilustración - 1935)

("Baile de Disfraces" - Ilustración - 1935)

Tras el estallido de la Guerra Civil y de nuevo en España, se incorpora al bando franquista y llega a ser uno de los máximos responsables de su imagen gráfica, colaborando en Burgos en la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda, ilustrando libros vinculados al alzamiento y trabajando en revistas como “Vértice”.

 (Portada de la revista "Moda en España" - 1947)
En 1944 ingresa como profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, compaginando esta actividad con nuevos trabajos de ilustración y de escenografías para teatro.
En esta misma década realiza también labores de restauración, apoyadas por la Diputación Foral Alavesa, así como murales en diversas instituciones de Vitoria.

En 1947 recibe una medalla en la Exposición de Artes Decorativas, que se celebró en Madrid.

("Boceto para escena folclórica" - 1954)

Carlos Sáenz de Tejada fallece en esta misma ciudad, el 23 de febrero de 1958.

("Niño Moro al sol" - 1919 - Óleo sobre lienzo - Colección Particular)

A partir de 1967, su obra pasó por un periodo de olvido con la llegada de la democracia. 
 ("Niña Triste" - 1924-1925 - Óleo sobre lienzo - Coleccion Particular)

Actualmente y desde principios del siglo XXI, su obra está cobrando un merecido reconocimiento.



Fuente de Datos:
*Wiquipedia
*Ciudad de la Pintura
Imágenes:
*Ciudad de la pintura

Joaquín Romero Murube

viernes

Joaquín Romero Murube, falangista, poeta y ensayista de la Generación del 27, publicó un libro de poemas dedicado al asesinato de García Lorca en la Sevilla gobernada por Queipo de Llano, y además consiguió esconder a Miguel Hernández anta las mismas narices de Franco.

Nació Joaquín Romero Murube en un pueblo cercano a Sevilla, Los Palacios, el 18 de julio de 1904, dando muestras de su afición por la escritura desde muy temprana edad.
Enamorado de Sevilla, vivió siempre en esta ciudad, siendo conservador del Alcázar durante muchos años.

“Filo de la medianoche
mi secreto te daría...
¡Sevilla, si tú quisieras
contigo me casaría!” 

Murube fue un poeta clasicista, elegante y comedido, que tomó como sus maestros a los grandes líricos sevillanos, desde Rioja a Bécquer o Juan Ramón Jiménez y a los cantores puristas y neopopularistas del 27. Como prosista, se formó sobre todo, con el magisterio de Gabriel Miró y de Juan Ramón Jiménez.
Poeta y prosista exquisito, que llegó a ser amigo de algunas de las figuras mayores de la generación, como Luis Cernuda y Federico García Lorca. Romero Murube gozó de las estimas de sus coetáneos, incluso después de la guerra civil, cuando se vinculó claramente al régimen vencedor.

En 1923 publicó “La tristeza del Conde Laurel” y “Hermanita Amapola” en 1925.
En 1929 escribió “Sombra apasionada”, libro dedicado a Gabriel Miró, donde alterna diversas técnicas narrativas como expresivas: prosas sensitivas y creacionistas, surrealismo, poesías clasicistas y neopopularismos.

Debido a su trayectoria humana y literaria, fue uno de los eslabones entre las generaciones divididas por la guerra civil, dada su vinculación a las vanguardias, siendo impulsor en los años veinte del grupo renovador “Mediodía”. Participó en los homenajes que el “Litoral” y el “Ateneo de Sevilla” tributaron a Góngora en 1927, y que representaron el lanzamiento de su generación.
Su ideal juvenil de silencio y pureza de alma, y sus impresiones y visiones de fondo juanramonianas y d'orsianas dejarán huella en su obra, lo que lo llevó a buscar el puesto como director conservador de los Reales Alcázares de Sevilla, que comenzó a ejercer en tiempos de la Segunda República, cuando pasó la gestión a manos del Ayuntamiento de la ciudad en el año 1934, y que logró conservar a pesar de la oposición del Frente Popular. 
De izquierda a derecha: Joaquín Romero Murube, Jorge Guillén, Federico García Lorca, José Antonio Rubio Sacristán y Pepín Bello (Oromana 1935)

También le marcaron Aleixandre, Diego, Alberti, Dámaso y, por encima de todos, Lorca a quien hospeda en su casa varias veces y quien bautizándolo como “la honra y el espejo de Sevilla”, le dedicó estos versos:
“Querido Joaquín,
triste y malandrín, te mando un abrazo”

Enterado del asesinato de García Lorca, Joaquín Romero Murube renegó de la noticia, pues no entendía el motivo por el que lo podían haber asesinado. Dispuesto a demostrar que la noticia era falsa viajó a Granada, corroborando el hecho que lo sumió en la desesperación y la amargura de tal manera, que su desolación le llevó a publicar en plena guerra civil un libro (“Siete Romances”), que durante largos años fue considerado maldito, pues sus versos contenían una condena al asesinato.
El libro vio la luz en 1937, en una edición prácticamente privada debido a los pocos ejemplares editados. La dedicatoria del mismo era bien evidente:


“¡A ti, en Vizna, cerca de la fuente grande, hecho ya tierra y rumor de agua eterna y oculta!"

Muchos desconocían que era aquella “Vizna”, pero a todas luces se refiere a lugar donde Lorca fue asesinado, en Víznar (Granada).
El libro contiene un crudo poema titulado “Romance del Crimen”:

"Al acordeón del puerto
le han estrangulado el cante.
En Argel y Alejandría,
en Melburne y Buenos Aires.
Se han secado las espitas
en el cristal de los bares.
La policía ha prohibido
cierta música en los bailes.
Los niños llevan a casa
pistolas, bombones, guantes.
La sombra quedó cosida
con el cuchillo, a la carne.
Por el asfalto resbalan
serpientes de verde sangre.
En Tokío y en Marsella,
en Liverpool y en el Havre.
Y en todo el mundo la prensa
llevará con gran detalle
a los hogares honrados
cinco columnas de sangre".

En 1939 participó activamente en la Antología poética del Alzamiento que fue preparada por Jorge Villén, haciendo un canto exaltado para que aquello no volviera a ocurrir jamás, dedicando un humanista poema a García Lorca:

“ No te olvides hermano, que ha existido un agosto
en que hasta las adelfas se han tornado sangre,
y que en el claro viento las rosas de la muerte
se abrían en estampido del odio de los hombres.
No te olvides, hermano, que bajo las estrellas
los fusiles han dicho sus postreras palabras
cuando un escorzo de hombro se lleva a las manos
el hueco de las húmedas heridas…”

Cuando terminó la guerra, y vistiendo el uniforme de Falange, Joaquín sigue como conservador de los Reales Alcázares de Sevilla, y es cuando comienza a desempeñar una actuación a escondidas protegiendo a todo aquél perseguido que se acercaba a los muros del alcázar pidiendo ayuda. Allí ocultó al poeta Miguel Hernández justo en los días en que allí se hospedaba Franco. Lo mantuvo escondido esperando que le llegara el momento de ser trasladado a Portugal, donde se le tenía preparada residencia en Lisboa, aunque como ya sabemos, desgraciadamente este proyecto no tuvo buen fin y acabó con la muerte del poeta.

En 1943 publicó Alcázar de Sevilla - Guía turística, y su Pregón de Semana Santa en 1945, Memoriales y Divagaciones entre 1950 y 1951, Lejos y en la mano en 1959 y Los cielos que perdimos en 1964; las tres últimas obras forman su trilogía sobre los espacios de la memoria.
En 1948 publica la obra “Ya es tarde”, y “Pueblo lejano”, elegía dedicada a su pueblo natal.
“Kasida”, es un asomo a la poesía arábigo andaluza, y en “Tierra y Canción”, escribió los últimos versos de su vida: 

"¡La muerte, aquí, frente a esta augusta calma
del mar antiguo,
en soledad sonora!...
Pero algo bulle en mi raíz de tierra
que opone, dulce su repulsa leve...
¡Sin mares ni colina,
allá en la dura
tierra caliente, en mi Sevilla eterna!."


Continuó toda su vida al cargo del Alcázar, y allí le encontró la muerte en 1969, de un ataque cardíaco.


“La luz agria de tu barrio
me ronda con tus cristales.
Por entre mis manos fluye
el agua añil de la tarde.
El aire queda vencido
en la pared de mi carne.”
Las esquinas giran locas
alrededor de mi talle.
Pájaros perdidos cantan
porque mi lengua no hable.
La llama de mis cabellos
negra se tuerce en el aire.
Por el cielo va deshecha
la flor de mis voluntades.
¡Ay, se me corta la vida
en el cristal de esta tarde!.
(Lugar)

Fuente de datos:
* Joaquín Romero Murube (Francisco Arias Solís)

Related Posts with Thumbnails
 
Los Sueños De Akael - by Templates para novo blogger